Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas: «La pandemia de COVID-19 es una llamada de atención a la crisis de los sistemas de cuidados a largo plazo»

Olga Algayerova | Fuente: IISD/ENB. Kiara Worth

La Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas (CEPE), Olga Algayerova, manifestó la necesidad de llevar adelante “una reforma de los sistemas de cuidados para garantizar un envejecimiento digno y el trabajo decente para las personas involucradas”.

La pandemia de COVID-19 ha dejado al descubierto las fragilidades de los sistemas sanitarios, incluidos aquellos que afectan la vida de las personas mayores y sus comunidades. Así lo expresa en su comunicado Olga Algayerova, Secretaria Ejecutiva del CEPE: “la alta tasa de mortalidad entre las personas que necesitan cuidados a largo plazo se explica en gran parte por las dificultades para implementar el distanciamiento físico en las residencias, el acceso tardío o insuficiente a las pruebas y el equipo de protección personal, la transmisión asintomática, el acceso reducido a la atención médica y la adaptación tardía de la orientación para reconocer Síntomas geriátricos de COVID-19”.

Según Algayerova, más allá de la situación actual que enfrentan los sistema sanitarios a raíz de la pandemia “existen problemas estructurales en los sistemas de cuidados a largo plazo desde hace tiempo y que son resultado de: la falta de políticas que prioricen la atención a largo plazo; sistemas fragmentados con responsabilidades divididas entre diferentes departamentos y niveles gubernamentales; fallas en la coordinación de la atención médica a largo plazo; supervisión regulatoria débil; falta de reconocimiento de los derechos humanos; y reconocimiento insuficiente del personal de atención y el papel y las necesidades de los cuidadores no remunerados”.

Sumado a esto, para Algayerova la situación de las personas mayores que necesitan cuidados a largo plazo ha permanecido invisible en muchos países donde los datos sobre COVID-19 “no se reportan por edad o cuando las muertes en residencias no se incluyeron inicialmente en las estadísticas. La falta de datos es un reflejo de la discriminación por edad estructural en nuestras sociedades”.

Por otra parte, la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas aportó algunos datos que evidencian como el COVID-19 ha afectado de manera desproporcionada a las personas mayores: “casi 9 de cada 10 muertes por COVID-19 en la región de la CEPE se han producido entre personas de 65 años o más. Las estimaciones muestran que entre las muertes por COVID-19 en la región, la edad promedio fue de 80 años, y el 96% de todas las muertes tenían al menos una afección subyacente, en tanto el 20% tenía demencia u otra enfermedad neurológica”.  

Por último, Algayerova se mostró esperanzada ante el comienzo de la vacunación“dado que muchos gobiernos están dando prioridad a las personas mayores entre las poblaciones en riesgo para recibir las primeras vacunas. “Espero que esto marque un punto de inflexión en la atención política que se presta a sus necesidades y vulnerabilidades específicas, y nuestra responsabilidad colectiva de abordarlas. A nivel internacional, no debemos perder de vista el imperativo moral de solidaridad e igualdad en la distribución de vacunas. La protección contra el virus no puede ser un lujo para quienes pueden permitírselo”.

Aquellas personas interesadas en leer el mensaje completo de la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas, Olga Algayerova, podrán acceder al mismo haciendo clic aquí.

Fuente: unece.org