Montserrat Celdrán Castro, miembro del Grupo de Investigación en Gerontología de la Universidad de Barcelona

En los últimos años, la soledad se ha instalado como un fenómeno asociado a la vejez. Sin embargo, distintas investigaciones muestran que es un tema relevante en todas las etapas de la vida. Asimismo, puede ser considerada como una elección, deseada y satisfactoria o, por el contrario, involuntaria o no deseada.

Conversamos con Montserrat Celdrán Castro, profesora e investigadora de la Universidad de Barcelona, y miembro del equipo de trabajo de la Fundación “Amigos de los Mayores”, organismo que tiene como objetivo luchar contra la soledad no deseada. Una de las estrategias implementadas para lograr este propósito fue la creación del Observatorio de la Soledad en el año 2017: la primera plataforma de generación e intercambio de conocimiento en torno a la soledad no deseada en España. Montserrat forma parte de la Comisión del Observatorio y es co-autora del libro “La soledad no tiene edad. Explorando vivencias multigeneracionales”, primer volumen de la colección “La soledad como fenómeno complejo”.

Pregunta. La soledad no deseada es un fenómeno que se ha puesto de relevancia en los últimos tiempos, ¿cómo podemos definirla?

Respuesta. Se podría definir como el resultado de las carencias emocionales y sociales que tiene una persona, entre aquellas relaciones sociales que efectivamente tiene y las que la persona percibe necesitar.

Pregunta. En relación a las carencias mencionadas, si se sostienen en el tiempo, ¿qué consecuencias tienen? ¿En qué momento la soledad se vuelve crónica?

Respuesta. Es difícil de precisar un tiempo estándar. Lo importante es entender que la soledad crónica se vuelve un problema social y personal cuando afecta a la calidad de vida y al bienestar de la persona mayor.

Pregunta. Si bien la soledad es una experiencia que se vive de múltiples formas, ¿hay factores en común que inciden en el sentimiento de soledad en las personas mayores? ¿Cuáles puedes mencionar?

Respuesta. Son múltiples y no todas las personas mayores manifiestan las mismas causas de la soledad. La pérdida de la red social y de personas significativas de la vida de la persona (la pareja, amigos), los cambios en las comunidades o en el vecindario, vivir en un domicilio o edificio con barreras arquitectónicas, son algunos de los factores que inciden en dicho sentimiento.

Pregunta. ¿Qué impacto tiene la soledad no deseada en las personas mayores?

Respuesta. Tiene un fuerte impacto negativo tanto en la salud física como psicológica de la persona. Afecta negativamente al rendimiento cognitivo, a la autoestima de la persona mayor y a su salud física.

Pregunta. Considerando las consecuencias que genera la soledad no deseada, ¿cómo se puede intervenir?

Respuesta. Se ha de trabajar con la persona mayor y pensar conjuntamente en acciones que puedan ayudar a aliviar su situación. Llevar a cabo acompañamiento emocional, aumentar sus salidas de casa e interacciones en actividades en la comunidad, actividades grupales, entre otras. Tratar de que, a través de las acciones que se propongan a la persona mayor, ella se sienta útil y no sólo receptora de ayuda.

Pregunta. ¿Es urgente incorporar el tema en el diseño de políticas públicas y programas destinados a personas mayores?

Respuesta. Es esencial incorporar la perspectiva de edad a cualquier política social actual. Así como muchos programas incorporan la perspectiva de género, cultural o de diversidad sexual, falta dicha perspectiva de edad en las políticas sociales, es decir, como cualquier temática, afecta a las personas que envejecen y a cómo los servicios y comunidades se adaptan a una población cada vez más envejecida.

Pregunta. ¿Qué tan importante es la formación sobre el tema para las personas que trabajan en el ámbito gerontológico?

Respuesta. La formación es prioritaria, así como la exigencia desde la administración a contratar a personal formado en geriatría o gerontología en los centros de atención a mayores. Además, en la formación universitaria debería existir esa perspectiva de edad que antes comentábamos, incluso en carreras que pensarías que no tienen relación directa con personas mayores, pero que son esenciales. En arquitectura, por ejemplo, sería fundamental para diseñar los nuevos barrios y servicios que se necesitan para vivir en ciudades que no excluyan a nadie por su edad.

Pregunta.  Respecto a la investigación, ¿consideras que hace falta generar más acciones para comprender mejor el fenómeno de la soledad en la sociedad del siglo XXI?

Respuesta. La investigación sobre la soledad ha aumentado en los últimos años, pero sigue sin ser suficiente para entender cómo funciona y, sobre todo, cómo disminuirla. Nos falta indagar en cuán efectivos son los programas que se realizan y en el impacto que estos tienen en las personas.

LA SOLEDAD CRÓNICA SE VUELVE UN PROBLEMA SOCIAL Y PERSONAL CUANDO AFECTA A LA CALIDAD DE VIDA Y AL BIENESTAR DE LA PERSONA MAYOR

Pregunta. ¿Cómo nace la idea del Observatorio de la Soledad?

Respuesta. Nace para ser un conductor del conocimiento sobre la soledad y un espacio para crear sinergias entre diferentes entidades y para trabajar conjuntamente en la problemática de la soledad no deseada. Necesitamos hablar más de la soledad y de las consecuencias que se derivan, y que más personas se sensibilicen con la problemática para detectar cuanto a quienes necesitan un acompañamiento en su soledad.

Pregunta. La elección del título para el primer volumen de la colección, ¿busca desarticular la idea de que la soledad no deseada es sólo cosa de las personas mayores?

Respuesta. Exacto, la soledad es una emoción presente a lo largo de toda nuestra vida, pero solo se ha considerado un problema social cuando hablamos de personas mayores. Sin embargo, la investigación nos muestra que dicha soledad es también muy relevante en otras edades, como, por ejemplo, durante la adolescencia, donde precisamente las relaciones sociales y las relaciones con los iguales cobran una especial relevancia como necesidad psicológica para la persona. También hemos de tener en cuenta que las comunidades, barrios, están cambiando y muchos están perdiendo los lazos de relación informales que se producían con los vecinos o con los comerciantes de la zona, ello afecta, sin duda, a las relaciones presentes y futuras de las personas.

Entrevista publicada en el Boletín 21, «La soledad en las personas adultas mayores» del Programa Iberoamericano de Cooperación sobre la Situación de las Personas Adultas Mayores.