
Bajo el lema «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia», el Día Mundial de la Salud 2026 impulsa una campaña global centrada en la evidencia científica y el enfoque de «Una sola salud». En este marco, el fortalecimiento de políticas públicas y acciones dirigidas a las personas mayores se presenta como un eje clave para una salud integral, inclusiva y sostenible en Iberoamérica.
El 7 de abril se conmemora el Día Mundial de la Salud con una convocatoria impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que, en 2026, pone en el centro el valor de la ciencia como motor para proteger la vida y promover sociedades más saludables. Con el lema «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia», se lanza una campaña de alcance anual que destaca la importancia de la evidencia, la cooperación internacional y la confianza pública en los sistemas de salud.
La iniciativa se apoya en el enfoque de «Una sola salud», que reconoce la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental. Este paradigma promueve respuestas integrales frente a desafíos sanitarios complejos, desde pandemias hasta el cambio climático, subrayando la necesidad de articular políticas públicas basadas en el conocimiento científico y en la acción coordinada entre sectores.
En este contexto, dos eventos globales marcan la agenda del Día Mundial de la Salud 2026: la Cumbre Internacional «Una sola salud», desarrollada en Francia en el marco del G7, y el Foro Mundial de Centros Colaboradores de la OMS, que reúne a cerca de 800 instituciones científicas de más de 80 países. Ambos espacios consolidan una red sin precedentes orientada a transformar la evidencia en acciones concretas para la protección de la salud a escala global.
Desde sus expresiones regionales, la campaña adquiere matices específicos. En las Américas, la Organización Panamericana de la Salud promueve la movilización de gobiernos, instituciones y comunidades bajo la consigna “Juntos por la ciencia”, alentando políticas basadas en evidencia y una mayor participación social. En paralelo, la Oficina Regional para Europa de la OMS enfatiza el enfoque de “Una sola salud” como clave para la seguridad sanitaria, destacando la necesidad de fortalecer la cooperación intersectorial, la vigilancia epidemiológica y la preparación ante futuras amenazas.
Envejecimiento y personas mayores en la agenda de la salud global
En este escenario, el envejecimiento poblacional y las realidades de las personas mayores adquieren una relevancia estratégica. La evidencia científica ha demostrado que los procesos de envejecimiento están profundamente atravesados por determinantes sociales, ambientales y sanitarios, lo que refuerza la pertinencia del enfoque de «Una sola salud» para abordar de manera integral sus necesidades y derechos.
En Iberoamérica, el trabajo del PICSPAM se inscribe en esta misma lógica, promoviendo políticas públicas basadas en evidencia, el fortalecimiento de capacidades institucionales y la cooperación regional. Su labor contribuye a traducir el conocimiento en acciones concretas que mejoren la calidad de vida de las personas mayores, reconociendo la diversidad de las vejeces y la centralidad de un enfoque de derechos.
Asimismo, la construcción de confianza en la ciencia y en las instituciones de salud —uno de los ejes de la campaña global— resulta especialmente relevante en el trabajo con personas mayores. La accesibilidad a la información, la alfabetización en salud y la comunicación clara y situada son condiciones fundamentales para garantizar la participación activa de este grupo poblacional en decisiones que afectan su bienestar.
En este Día Mundial de la Salud, la convergencia entre la agenda global impulsada por la OMS y sus expresiones regionales permite reafirmar que no hay salud posible sin inclusión. Integrar el enfoque de envejecimiento en las estrategias basadas en ciencia no solo es una necesidad demográfica, sino también un compromiso ético y político con sociedades más justas, sostenibles y para todas las edades.
