
El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas designó a Zvezdan Pirtošek como nuevo Experto Independiente sobre los derechos de las personas mayores. Su mandato comenzará el 1° de mayo de 2026, tras el cierre del 61° período de sesiones del Consejo, en el marco de una transición institucional que garantizó la continuidad del rol luego de la renovación en octubre de 2025 de Claudia Mahler.
El nombramiento se formalizó el 31 de marzo de 2026, en el cierre del 61° período de sesiones del Consejo (HRC 61), dentro del sistema de procedimientos especiales, que establece —entre otros criterios— un límite de seis años para el ejercicio de los mandatos. En este marco, el recambio no responde a una vacancia imprevista, sino a una secuencia institucional que permitió sostener la vigencia del mandato mientras se desarrollaba el proceso de selección.
Desde su creación, el mandato ha tenido tres titulares. La primera fue Rosa Kornfeld-Matte, quien contribuyó a instalar el enfoque de derechos en la agenda internacional de envejecimiento. A partir de 2020, Claudia Mahler profundizó esa línea, posicionando temas como la discriminación por edad, los cuidados de larga duración y la necesidad de avanzar hacia un instrumento jurídico específico.
La renovación de Mahler en octubre de 2025 operó, en este contexto, como una estrategia de continuidad: permitió evitar la interrupción del mandato en un momento clave, hasta tanto se completara la selección de una nueva persona titular. Así, la finalización de su función el 30 de abril de 2026 se inscribe en una transición planificada que sostuvo activa la agenda y sus líneas de incidencia.
La designación de Zvezdan Pirtošek —médico neurólogo de Eslovenia— introduce un perfil con fuerte impronta técnico-científica en un momento particularmente sensible. Su propuesta plantea una articulación más estrecha entre evidencia biomédica, neurociencia y estándares de derechos humanos, con el desafío de traducir estos cruces en recomendaciones concretas para los Estados.
Entre sus ejes prioritarios se destaca la centralidad de la salud cerebral y la autonomía, con foco en las personas con deterioro cognitivo. En este punto, advierte sobre el riesgo de que diagnósticos como el Alzheimer deriven en formas de exclusión jurídica o «muerte civil», y propone fortalecer marcos legales que garanticen el derecho a decidir en todas las etapas de la vida. A ello se suman el abordaje del «edadismo digital» y la necesidad de reconocer la soledad no deseada como una problemática estructural vinculada a déficits en los sistemas de protección social.
La asunción de Pirtošek coincide, además, con un punto de inflexión en el sistema internacional: el inicio del proceso de elaboración de una Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas Mayores. En este escenario, el mandato del Experto Independiente adquiere un valor estratégico como puente entre la producción de evidencia, la definición de estándares y su traducción en obligaciones concretas para los Estados.
El recambio en este mandato no solo asegura su continuidad institucional, sino que reubica su proyección en una etapa decisiva. En un contexto donde regiones como América Latina y el Caribe han sido pioneras en el reconocimiento de estos derechos, la nueva gestión se enfrenta al desafío de consolidar avances, reducir brechas y aportar a la construcción de un marco internacional más robusto, exigible y centrado en la dignidad de las personas mayores.
