OPS | iStock Guillermo Spelucin Runciman

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentó una serie de guías prácticas bajo el formato de sinopsis de políticas para el fortalecimiento de los cuidados a largo plazo. Esta iniciativa surge como respuesta al acelerado envejecimiento poblacional en la región, donde se estima que ocho millones de personas mayores de 65 años requieren asistencia para sus actividades básicas cotidianas. El organismo internacional advierte que esta cifra experimentará un incremento significativo hacia el año 2050, lo cual exige una adaptación urgente de los sistemas nacionales de salud y protección social.

La asesora regional en envejecimiento saludable de la entidad, Patricia Morsch, explicó que estos cuidados abarcan tanto tareas remuneradas como no remuneradas destinadas a compensar la pérdida de capacidades funcionales. En la actualidad, el 70% de esta labor recae sobre las mujeres del entorno familiar, quienes a menudo carecen de apoyo o retribución económica. Por tal motivo, las nuevas orientaciones enfatizan la necesidad de integrar políticas que contemplen los derechos y necesidades de quienes brindan la asistencia, con el fin de reducir la brecha de inequidad de género predominante en el sector.

Los documentos técnicos, elaborados en colaboración con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), abordan pilares estratégicos como la gobernanza, el financiamiento sostenible y la atención centrada en la persona. El organismo subraya que el modelo de cuidados debe priorizar el entorno domiciliario y comunitario por encima de la institucionalización, con el propósito de preservar la dignidad y la autonomía de las personas mayores.

El lanzamiento de la sinopsis de políticas (con versiones en inglés, español y portugués) se produce en el marco de la Década del Envejecimiento Saludable de las Naciones Unidas y propone soluciones ante la escasez de fuerza laboral calificada y la falta de datos precisos para la toma de decisiones. El fortalecimiento de estos esquemas resulta esencial para la construcción de sociedades más equitativas, especialmente tras la visibilidad que adquirió la vulnerabilidad de este sector durante la crisis sanitaria global. De esta manera, la región avanza hacia una estructura de protección que sitúa la dependencia y el bienestar humano en el centro de la agenda pública.

Fuente: OPS