
Durante el cierre realizado el 18 de junio, Thiago Hérick de Sá, coordinador de la Red Global de Ciudades y Comunidades Amigables de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anunció de forma oficial que la República de Singapur albergará la próxima edición de este encuentro internacional en el año 2028. Asimismo, el portavoz comunicó la reciente incorporación de la ciudad keniata de Thika a la organización, un hecho que consolida el desarrollo del movimiento en el continente africano.
Las sesiones finales del Congreso abordaron los compromisos indispensables para el progreso de la amigabilidad en los entornos urbanos y rurales. Amal Abou Rafeh, representante de las Naciones Unidas, subrayó la urgencia de la transición demográfica global frente a la incertidumbre política o financiera, al tiempo que recordó el origen de esta arquitectura multilateral, cuya trayectoria inició en Madrid en el año 2002.
En este marco, se expusieron proyectos de diversas regiones del mundo, con ejemplos en Brunei, Mánchester, el Nordic Welfare Centre, la localidad de Pescueza en Cáceres y Camerún. Por su parte, Tamer Mohamed Shousha, miembro de la Universidad de Shardjah, instó a establecer una agenda común entre la academia y la sociedad con el fin de dotar de rigor científico a estas iniciativas a través del trabajo de equipos multidisciplinares.

El Tercer Congreso de Ciudades y Comunidades Amigables dispuso además de conversatorios simultáneos y de una sesión plenaria de balance bajo la moderación de Paul McGarry y Christine Young. En este espacio de debate, las relatoras de los diversos grupos de discusión señalaron la flexibilidad y la perspectiva transversal de la Red Global como sus principales virtudes. Por el contrario, se identificaron la insuficiencia de fondos, la necesidad de redefinir el concepto de edadismo y la mejora de la accesibilidad lingüística como los mayores desafíos de cara al futuro.
El acto institucional de cierre reunió a las autoridades organizadoras. María Jesús Idoeta, concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Donostia / San Sebastián, resaltó el impacto de la longevidad en la transformación del espacio público, la vivienda y la salud, elementos que exigen nuevas alianzas comunitarias.
A su vez, Mayte Sancho, directora general del Imserso, reafirmó el envejecimiento como un vector de transformación social y un ejercicio de ciudadanía activa, donde las personas mayores se consolidan como sujetos de derechos y constructoras de bienestar. Sancho enfatizó el valor de la acción local en ámbitos como el transporte y la accesibilidad, además de remarcar la importancia de la futura Convención de los Derechos de las Personas Mayores.
El evento finalizó con la presentación de la actividad artística comunitaria On Do Ko, una actividad artística comunitaria de creación colectiva con personas mayores de Donostia / San Sebastián.

Fuente: IMSERSO
