
El Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO) presenta la edición de agosto de su Boletín, una entrega dedicada a analizar las múltiples dimensiones del tiempo en la etapa de la vejez: el tiempo cotidiano, el dedicado a los cuidados, el compartido, el recordado y el tiempo propio.
A través de una selección de documentos y estudios especializados, esta edición aborda cómo los diferentes tiempos se articulan con el bienestar, la calidad de los vínculos y la preservación de la autonomía personal de las personas mayores a través de diferentes notas.
- Más allá de la edad: examina cómo la edad cronológica por sí sola no define la experiencia de envejecer. El boletín analiza la interacción entre el tiempo biológico (cambios corporales), el tiempo narrativo (la interpretación de la propia historia) y el tiempo histórico (transformaciones culturales, sociales y tecnológicas), y muestra que envejecer es un proceso dinámico de transformación continua en relación con el entorno.
- Reorganizar y dar sentido al tiempo: aborda los cambios de ritmo que conllevan la jubilación, las variaciones en la salud o los giros familiares. Destaca que mientras para algunas personas representa una oportunidad para el descanso y nuevas actividades, para otros puede generar desorientación. Se enfatiza el rol clave de las rutinas significativas y los lazos sociales para dar estructura y propósito a la vida diaria.
- Cuidar y vivir con menos tiempo: explora la sobrecarga temporal visible e invisible que implica el cuidado prolongado. El boletín introduce el concepto de «pobreza de tiempo» para poner de relieve la necesidad de fortalecer los apoyos formales, las medidas de conciliación y los servicios de respiro que permitan a las personas cuidadoras reservar espacio para el descanso y la salud propia.
- Tiempo entre generaciones: analiza la valiosa contribución de abuelos y abuelas en el sostén de la logística familiar cotidiana. Se reflexiona sobre los límites de este apoyo, remarcando la importancia de calibrar la intensidad del cuidado para evitar que vulnere su tiempo libre, su descanso y su derecho al ocio.
- Tiempo compartido, tiempo en soledad: establece una distinción fundamental entre vivir solo, estar aislado y sentirse solo. Subraya la importancia de contar con relaciones satisfactorias, entornos comunitarios amigables y espacios de encuentro para prevenir la soledad no deseada y mantener el sentido de pertenencia.
- Memoria y continuidad: reflexiona sobre el papel de los recuerdos para otorgar sentido y continuidad a la identidad frente a las pérdidas. Se resalta el valor de las historias de vida -incluyendo el uso de herramientas digitales- como recurso clave para una atención verdaderamente centrada en la persona.
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Fuente: IMSERSO
