
Los días 9 y 10 de junio, el Ministerio de Derechos Humanos y Ciudadanía (MDHC) de Brasil, a través de la Secretaría Nacional de los Derechos de las Personas Mayores (SNDPI), llevó a cabo el evento «Junio Violeta: Tecnologías y Ancestralidad para Enfrentar la Violencia contra las Personas Mayores». El encuentro tuvo lugar en el auditorio de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), en la capital federal, en alusión al 15 de Junio, Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez.
La iniciativa reunió a especialistas, gestores públicos, representantes de la sociedad civil y personas mayores con el propósito de debatir estrategias de protección, inclusión y garantía de derechos. La elección de la ancestralidad como eje temático junto a la tecnología refleja una concepción integral de los saberes: desde las prácticas y memorias culturales transmitidas intergeneracionalmente —con especial reconocimiento de las herencias afrobrasileñas e indígenas— hasta las herramientas digitales que hoy abren nuevas vías de participación, denuncia y protección para las personas mayores. Durante las jornadas se desarrollaron paneles temáticos, rondas de conversación, exposiciones y actividades culturales. Entre los hitos del programa destacaron la presentación del Estatuto de las Personas Mayores en formato de literatura de cordel, los debates sobre la Red Nacional para la Protección y Defensa de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (Renadipi) y el análisis de experiencias sobre alfabetización digital.
Durante el evento, se destacó el rol estratégico de la tecnología como herramienta fundamental para la prevención y la denuncia de agresiones contra la población mayor. La modernización de los canales de la Defensoría Nacional de los Derechos Humanos (ONDH/MDHC) permitió consolidar el servicio de la línea Disque 100 como una plataforma accesible las 24 horas a través de múltiples vías de soporte. Al mismo tiempo, se promovió la alfabetización digital y mediática mediante el proyecto Viva Mais Cidadania Digital, diseñado para capacitar a las personas mayores en el uso seguro de dispositivos frente a riesgos como el abuso financiero, y se compartieron experiencias directas sobre cómo el entorno digital contribuye a romper el aislamiento y hacer frente a situaciones de violencia.
El evento se desarrolló en un contexto de creciente preocupación social ante la visibilización de las agresiones hacia las personas mayores. Datos de la línea Disque 100, publicados por la Defensoría, revelaron que entre enero de 2024 y abril de 2026 se registraron 435.307 denuncias en todo el país, que se tradujeron en un total de 2.535.931 violaciones específicas de derechos humanos.
Los registros de los primeros cuatro meses de 2026 mostraron un aumento del 29,85 % respecto al mismo período del año anterior, al pasar de 58.296 a 75.700 denuncias. El mes de enero marcó el mayor incremento, con una suba del 64,53 % respecto a enero de 2025. El Secretario Nacional, Alexandre da Silva, explicó que este repunte se vincula a una mayor concientización social, al crecimiento demográfico de la población de 60 años o más y a la optimización de los canales de atención de la Defensoría. Según el funcionario, estas estadísticas permitieron diseñar acciones estratégicas, como la expansión del proyecto Viva Mais Cidadania Digital a más de 12 estados brasileños.
Franciely Loyze, coordinadora general de la línea Disque 100, advirtió que la mayoría de estas violaciones ocurren de forma silenciosa dentro de los propios hogares. Los datos confirmaron que las mujeres mayores son las principales afectadas, con 273.822 casos reportados y una concentración particular en el rango de entre 70 y 74 años.
El balance oficial detalló que el ámbito familiar es el principal escenario de vulnerabilidad, ya sea en el domicilio de la víctima o en la vivienda compartida con el agresor. Las estadísticas señalaron a los hijos como los principales responsables, seguidos por otros familiares y personas cercanas. Entre las agresiones más recurrentes figuraron la negligencia, la exposición a riesgos de salud, la tortura psicológica, el maltrato, el abandono, la coacción y el abuso patrimonial.
Fuente: MDHC/SNDPI
