
El Estado uruguayo lleva a cabo diferentes políticas públicas que trabajan en la promoción de la autonomía de las personas mayores y la atención a las situaciones de dependencia con el objetivo de brindar alternativas para que puedan continuar con sus actividades cotidianas.
Cuando las tareas diarias -alimentarse, vestirse, cuidar la higiene, la salud, entre otros- se convierten en una dificultad, las personas mayores ven afectada su calidad de vida y, por lo tanto, resulta necesario pensar en soluciones que protejan su integridad.
Uruguay implementa políticas a nivel nacional que abordan el derecho al cuidado y, tras la aprobación de la Ley 19.353 en 2015, cuenta con el Sistema Nacional Integrado de Cuidados (SNIC), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social. Su objetivo consiste en establecer un modelo de corresponsabilidad en los cuidados entre familias, Estado, comunidad y mercado y, además, se propone reducir las desigualdades sociales que aparecen como consecuencia de la injusta división del trabajo que asigna la responsabilidad mayormente a las mujeres.
A partir de la instauración del SNIC, Uruguay se convirtió en el primer país de América Latina y el Caribe en poner en marcha una política de este tipo donde el Estado incorpora a la agenda pública el tema de los cuidados y asume la responsabilidad de participar activamente en el diseño de soluciones orientadas a dar respuesta a los desafíos que los cambios demográficos y sociales imponen.
El SNIC se concibe como un conjunto de políticas integrales que incluye prestaciones totalmente nuevas, así como la coordinación, consolidación y expansión de algunos servicios ya existentes. Estas acciones se enmarcaron en el compromiso asumido por Uruguay en agosto de 2016, al ratificar la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (CIPDHPM) que define al envejecimiento activo y saludable como un «proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, mental y social, de participar en actividades sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas, y de contar con protección, seguridad y atención, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida de todos los individuos en la vejez, y permitirles así seguir contribuyendo activamente a sus familias, amigos, comunidades y naciones».
El cuidado se encuentra reconocido como un derecho humano fundamental por la CIPDHPM. Puntualmente, en su artículo 12 reconoce que “la persona mayor tiene derecho a un sistema integral de cuidados que provea la protección y promoción de la salud, cobertura de servicios sociales, seguridad alimentaria y nutricional, agua, vestuario y vivienda; promoviendo que la persona mayor pueda decidir permanecer en su hogar y mantener su independencia y autonomía (…) Los Estados Parte deberán adoptar medidas tendientes a desarrollar un sistema integral de cuidados que tenga especialmente en cuenta la perspectiva de género y el respeto a la dignidad e integridad física y mental de la persona mayor”.

Programas y servicios destinados a las personas mayores
Contar con una atención en cuidados de calidad para personas mayores en situación de dependencia resulta muy importante para preservar su autonomía, entendida por el SNIC como “el derecho y la capacidad de la persona de decidir y ejercer el control de su propia vida”. Bajo su órbita se brindan y/o regulan diferentes programas y servicios, entre los cuales se destacan:
- Teleasistencia en casa: el servicio está orientado a personas de 70 años o más que se encuentran en situación de dependencia leve o moderada, quienes pueden solicitar ayuda mediante un dispositivo electrónico portátil (a modo de pulsera), el cual, una vez activado, se conecta con un centro de atención que funciona las 24 horas, todos los días del año. El objetivo es brindar atención personalizada y adecuada y, en caso de ser necesario, dar aviso a la familia.
- El programa Centro de Día (CD): es un dispositivo que representa una posición intermedia en la cadena de cuidados, entre el domicilio y la institucionalización, y que brinda apoyos integrales a personas de 65 años o más, en situación de dependencia leve o moderada que residen en sus hogares. Mediante un régimen ambulatorio se ofrece un espacio socioterapéutico polivalente. En estos centros se realizan actividades culturales, recreativas y de estimulación física y cognitiva junto a un equipo de profesionales con el objetivo de contribuir a la autonomía de las personas mayores, favorecer su permanencia en el entorno habitual y redistribuir la carga de cuidados.
- El servicio de Asistentes Personales (AP): está destinado a personas de 80 años o más en situación de dependencia severa. El/la asistente personal concurre al domicilio en días y horarios acordados y realiza tareas de cuidados que no pueden suplir otras intervenciones profesionales, ni la atención a otros miembros de la familia. La persona en situación de dependencia, de manera autónoma, es quien selecciona a la asistente una acción fundamental dado que la cuidadora o cuidador será alguien sumamente cercano a la persona usuaria y su entorno. Según el informe “Memoria Anual de Cuidados 2023”, el 28,4% de quienes cuentan con el servicio de asistentes personales corresponde a la población de personas de 80 años o más. Si se desagrega esta información de acuerdo a la identidad de género, se observa que en ese tramo etario existe un sólo varón cada cinco mujeres beneficiarias. Esta relación es consistente con los cambios demográficos que se han dado en la sociedad en las últimas décadas, donde el proceso de envejecimiento poblacional se caracteriza por su feminización.
- Establecimientos de Larga Estadía (ELEPEM): El Instituto Nacional de las Personas Mayores (INMAYORES), como organismo rector en materia de las políticas públicas sobre envejecimiento y vejez, lleva a cabo acciones para promover y garantizar la protección de derechos hacia las personas mayores que residen de forma permanente o transitoria en los ELEPEM. En este sentido, se interviene en los procesos de habilitación social y de fiscalización; en caso que se determine el cierre o clausura de un ELEPEM, se cuenta con el Programa de Apoyo al Cuidado Permanente para el realojo y el correspondiente seguimiento de las personas que allí residen, permitiéndoles acceder a cuidados de calidad.
- Línea de crédito «Cuidados + Calidad»: esta herramienta apunta a que los ELEPEM accedan a un crédito a tasa 0% con el objetivo de incrementar la calidad de sus servicios, facilitando su acceso a financiamiento para realizar mejoras en los establecimientos en los rubros de infraestructura, equipamiento, así como en la formación y capacitación de las personas trabajadoras.
- Curso en Atención a la Dependencia: la instancia formativa está destinada para las personas que trabajan en cuidados remunerados con el objetivo de garantizar la calidad de los cuidados de las personas mayores en situación de dependencia, así como para promover su profesionalización, valorización y regulación de su tarea. Dicha formación de atención a la dependencia se basa en un modelo de atención sociosanitario, enfocado en el cuidado tanto en el hogar de la persona como en los ELEPEM.
- Certificación de competencias: tanto en el marco del Programa de Asistentes Personales como en los cuidados en ELEPEM, se establece la posibilidad de que las personas cuidadoras con experiencia laboral comprobada en el sector de los cuidados puedan validar su experiencia a través de la certificación de competencias, reconociéndose formalmente los conocimientos y habilidades adquiridas y demostradas por la persona a lo largo de su trayectoria de trabajo.
- Validación de capacitación y/o formación de personas cuidadoras: quienes hayan realizado cursos de capacitación específica en cuidados o cuenten con capacitación y/o formación afín, desarrollada tanto a nivel nacional como en el extranjero, podrán solicitar su validación ante el Ministerio de Educación y Cultura.
A mayor edad, más mujeres y mayor demanda de cuidados
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2021), la población total de Uruguay es de 3.541.859 personas, el 14.8 % de las personas tiene 65 años o más. El proceso de envejecimiento en Uruguay, como en el resto de la región, se caracteriza por su feminización: el porcentaje de mujeres mayores de 65 años sobre el total de la población mayor es de 59,4%, mientras que, en el caso de los varones mayores de 65 años, el porcentaje alcanza el 40,6%.
Uruguay se encuentra dentro de los países de transición demográfica avanzada, con baja natalidad (10,15 nacimientos cada 1000 habitantes) y baja mortalidad (9,2 muertes cada 1000 habitantes). Asimismo, la esperanza de vida de las mujeres es mayor que la de los varones. En el grupo de personas mayores de 85 años existe un predominio femenino y es en esta franja etaria, por el mismo proceso de envejecimiento, donde se presentan más demandas de cuidados y se tiene mayor probabilidad de encontrarse en situación de vulnerabilidad.
Asimismo, es posible que las personas mayores en situación de dependencia estén expuestas a otros factores de riesgo, dentro de los cuales se puede destacar la probabilidad de sufrir abuso y/o maltrato. Para tales situaciones, INMAYORES brinda un servicio de atención orientado a personas de 65 años o más con el objetivo de orientar y, en caso que sea necesario, generar una respuesta a las situaciones de violencia.
De acuerdo a las cifras del año 2022, el 80% de los casos aceptados por el servicio para iniciar una intervención corresponden a mujeres. Asimismo, se identifica que el vínculo de dependencia es el mayor factor de riesgo para la persona que se encuentra en situación de abuso y/o maltrato, y alcanza al 22,8% de las personas beneficiarias. Esto explicita la estrecha relación que existe entre las situaciones de dependencia, las necesidades de cuidado de las personas mayores y las situaciones de abuso y/o maltrato, y deja de manifiesto la necesidad y la importancia de continuar impulsando un sistema de corresponsabilidad entre Estado, familias, sociedad civil y sector privado.

Nota publicada en el Boletín 32 «Promoción de la autonomía personal y la atención a las situaciones de dependencia en las personas mayores» del PICSPAM.